Miguel Ángel Salgado Fuentes es un pintor que gusta buscar en su propio interior algo que poder recrear a través de lo que ven en el exterior.

Su obra pictórica se enmarca dentro de lo que se conoce como Figuración aunque él no se considera un pintor “realista” puesto que no representa una realidad concreta tal cual. Sus pinturas plasman escenarios verosímiles creados desde un lenguaje figurativo. Es, por qué no decirlo, un “nuevo romántico” que busca en las propias pasiones, la mística, el simbolismo, el paso del tiempo, la sensualidad, la belleza, los tormentos, la Historia…

 En muchas de sus pinturas puede observarse una clara influencia formal de los pintores románticos y prerrafaelitas, donde el paisaje y la figura juegan un papel fundamental. «La proyección del alma en el entorno», como gusta decir al pintor, es uno de los aspectos principales que identifican su obra.

No podemos descartar en su producción el retrato, género que ya forma parte de algunas colecciones privadas, tanto en pinturas como en dibujos, y en el que gusta de reflejar una gran carga psicológica y complicidad con la persona representada.

Además, dentro de la representación de figuras, Salgado ha trabajado con encargos relacionados con la Historia y la mística, como son los caballeros templarios, los frailes trinitarios o los monjes cistercienses.

También hay en su quehacer un compendio de pinturas donde la mujer es la principal protagonista de sus composiciones: mujeres nostálgicas, pensativas, observantes, tristes o sonrientes, buscando en algunas ocasiones cierta complicidad con el espectador y en otras cierta lejanía y relación distante. El mundo femenino y su relación con la Naturaleza son protagonistas en su obra más reciente, tanto pictórica como gráfica.

Por otro lado, también cabe destacar que la pintura de Salgado también se ha sumado a causas sociales con temas centrados en la concienciación de diversas situaciones de injusticia como son los refugiados (participando en la muestra Errefuxiarte), los cristianos perseguidos, la violencia machista (con su obra Dafne) o el abandono de algunos enclaves arquitectónicos caídos en el olvido (colaborando a través de sus pinturas con la Asociación Salvemos Rioseco).

 La pintura de Miguel Ángel Salgado sale de dentro, es sincera y misteriosa, pero tiene por objetivo compartir con el espectador todos estos sentimientos.

 Su tesis doctoral «Análisis y desarrollo pictórico de los elementos formales y conceptuales en la pintura romántica de paisaje» (Universidad del País Vasco. Bilbao, 2013) versó sobre estos temas que venimos comentando, donde obtuvo la máxima calificación Cum Laude.

Paisaje y figura, figura y paisaje, acompañan siempre al pintor en su particular viaje artístico.