Miguel Ángel Salgado pinta interesado en la Naturaleza, exterior e interior, donde inicia una constante búsqueda de profunda reflexión a través de sus pinturas.

 

Gusta observar las actitudes del ser humano, pero también cuanto lo invade interiormente: tormentas, calma, el paso del tiempo, autoconocimiento, regeneración…

 

Entiende la pintura como una simple herramienta de búsqueda y comprensión, un medio que le permite conocer y conocerse.

 

Miguel Ángel es además gran amante y observador de la naturaleza, así como un apasionado lector de temas de Historia, especialmente medievales. En este sentido ha ilustrado portadas de libros sobre mística e Historia (caballeros templarios).

 

Su obra también se ha implicado en causas solidarias y de denuncia, como sucede con los refugiados, la violencia machista o los cristianos perseguidos.

Sus pinturas tienen una marcada influencia de los temas propios del Romanticismo (lo sublime, lo trágico, lo bello, las ruinas y el paso del tiempo, las pasiones…), así como un especial gusto por la obra de los pintores prerrafaelitas.

 

De hecho, su tesis doctoral «Análisis y desarrollo pictórico de los elementos formales y conceptuales en la pintura romántica de paisaje» (Universidad del País Vasco. Bilbao, 2013) versó sobre estos temas.

 

Paisaje y figura, figura y paisaje, acompañan siempre al pintor en su particular viaje artístico.